La revolución de febrero

La revolución de Febrero se produce fundamentalmente porque el conjunto del sistema político, económico y social del zarismo no es sostenible y ni siquiera pueden abordar lo que podríamos llamar un proceso de modernización dentro del capitalismo. Los gobiernos que se suceden hasta la Revolución de Octubre son un intento de sustituir al zarismo por un régimen capitaneado por la burguesía y similar al modelo liberal que ya era común en Europa Occidental.

La guerra y el hambre

Hay que volver a subrayar lo fundamental que resulta la cuestión de la participación de Rusia en la guerra imperialista para comprender tanto el estallido de la revolución de febrero como el posterior proceso que lleva al triunfo de octubre. La actitud clara en este sentido por parte del partido bolchevique será lo que le hará ganar la hegemonía entre las masas y así tener la capacidad de abordar la revolución socialista.

El mes de febrero de 1917 reunió todas las características necesarias para una revuelta popular: invierno duro, escasez de alimentos, hastío cada vez más generalizado hacia la guerra.

Las manifestaciones y la caída de la autocracia

La revolución se inició con la huelga espontánea de los trabajadores de las fábricas de la capital, Petrogrado, a principios de dicho mes. El 23 de febrero (8 de marzo según el calendario gregoriano),Día Internacional de la Mujer, las mujeres de Petrogrado se manifestaron para exigir pan. Recibieron el apoyo de los obreros, encontrando estos una razón para prolongar su huelga.

Los días siguientes, las huelgas se generalizaron por todo Petrogrado y la tensión fue en aumento. En esta ocasión, los enfrentamientos con la policía se saldaron con víctimas en ambas partes. Los manifestantes se armaron sustrayendo armas de los puestos de policía. Tras tres días de manifestaciones, el zar ordenó la movilización de la guarnición militar de la ciudad para sofocar la rebelión. Los soldados resistieron las primeras tentativas de confraternización y mataron a muchos manifestantes. Sin embargo, durante la noche, parte de una compañía se sumó progresivamente a los insurgentes, que pudieron de esta forma armarse más convenientemente.

El dualismo de poder (Duma y Soviet)                  

La ausencia de base social para un gobierno liberal-burgués va a ser la causa fundamental de su fracaso.  Por un lado, los obreros, campesinos y el conjunto de clases populares se van a oponer y se van a ir organizando para derribarlo e instaurar una democracia de base popular, y por otro, como demuestra el levantamiento de Kornilov, un sector de la autocracia va a querer una vuelta a los valores tradicionales a la vez que rechaza el parlamentarismo y las instituciones de democracia formal que considera occidentalizantes e impropias de la tradición absolutista rusa.

Frente a un Gobierno Provisional que continúa implicando a Rusia en la guerra y que no afronta el reparto de la tierra, la claridad de las consignas de los bolcheviques va haciendo que la situación madure de un modo inusitadamente rápido y esto propicia que se vayan creando las condiciones para dar un paso más.

En este sentido resulta fundamental el hecho de que desde Febrero se haya revitalizado los soviets como elementos de doble poder. El fenómeno de que las tesis bolcheviques vayan ganando posiciones dentro de los soviets, y que las direcciones de estos vayan siendo conquistadas por importantes dirigentes del partido va sirviendo como termómetro de las posibilidades reales de ir más allá de la sustitución del zar por un régimen parlamentario.

Finalmente todos los regimientos de la guarnición de Petrogrado se unieron a la revuelta. Fue el triunfo de la revolución. Presionado por el Estado Mayor, el zar Nicolás II abdicó el 2 de marzo.  Su hermano, el gran duque Miguel Aleksándrovich, rechazó al día siguiente la corona. Fue el fin del zarismo y se produjeron las primeras elecciones al sóviet de los trabajadores de la capital, el Sóviet de Petrogrado.
Alexander Kérenski, miembro del Partido Social-Revolucionario o eserista (SR),  fue elegido vicepresidente del soviet, y al mismo tiempo entró a formar parte del primer gobierno ruso. En un principio para llevar la voz del soviet a la Duma. Sin embargo terminó convirtiéndose en un apaciguador del Soviet, haciendo llamamientos  a favor de las decisiones del gobierno que se negaba a dar respuesta a las aspiraciones populares para que Rusia saliera de la guerra.

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